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Cómo disfrutar del vino en verano

Entre los grandes placeres del verano destacamos el disfrute de una copa fresquita de buen vino saboreando una ensaladilla rusa o un arroz a banda, con los que marida de maravilla. Hay quienes cometen el gran error de tomarlo en pleno agosto, a temperatura ambiente, y claro, eso nunca es una buena idea.

Una de las reglas de oro establece los 14 grados como la temperatura ideal para saborear un tinto. En los días de calor podemos y debemos servirlo a unos cuantos grados menos. Esto es así porque en el tiempo que tardamos en beberlo, alcanzará su temperatura ideal. Este pequeño truquillo es fundamental para deleitarse con un vino.

Los franceses, conocedores de sus vinos y de la importancia de tomarlos a una temperatura correcta para degustarlos plenamente, no se cortan en añadir un cubito de hielo, si el calor les ha calentado la copa de vino. El vino tinto y el frío no se llevan muy bien, pero siempre es mejor beber un vino tinto frío, que tomarse un “caldo”.

Así, son muchos los expertos que se han liberado y renovado, no teniendo ningún reparo en utilizar y pedir una cubitera para mantenerlo fresco. Es tan trascendente la temperatura que está muy de moda, en la época estival, consumir el vino en copas en vez de pedir una botella entera.  Este as bajo la manga nos permite, de forma muy inteligente, saborear el vino en todo su esplendor sin dar tiempo a que se caliente.

El calor puede afectar de una manera muy negativa al desarrollo del vino en botella, precipitando su envejecimiento y llegando incluso a estropearlo en casos extremos. Para evitar que esto ocurra, el uso de una vinoteca es primordial. Si no dispones de una, los sótanos o los trasteros son la mejor opción, como lugares que, por sus condiciones naturales, suelen estar a una temperatura casi perfecta. La temperatura recomendada oscila entre 13ºC y 16ºC, con una humedad entre el 70% y el 80%.

Los cambios bruscos de temperatura también afectan negativamente al vino. Tenlo muy en cuenta, las prisas nunca son buenas consejeras. La decisión de coger una botella caliente, por ejemplo, olvidada en el coche, e introducirla en el congelador es, sin duda, pésima.  El vino se conserva mejor a una temperatura de entre 6º y 16º.

Finalmente, en verano, durante esos días de calor intenso, una buena opción es elegir un vino de graduación baja, para que el alcohol no esté tan presente. Considera que los vinos jóvenes y afrutados son mucho más refrescantes que los reserva. El rosado, por su carácter fresco y afrutado, es también una posible alternativa. Lo podemos maridar perfectamente con un buen pescado o unas costillas a la parrilla, acompañado de unas verduritas. Muchas son las posibilidades. Si te gusta el vino, no dejes de disfrutarlo cuando hace calor y a cualquier hora. Inclúyelo en tu mesa. ¡Buen verano!

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